Paco Escobar, a contratiempo

20 de septiembre de 2010

Teatro Alameda

Paco Escobar es, probablemente, el artista flamenco con mejor currículum académico, al menos entre los más jóvenes (tiene treinta y pocos años). Doctor en Filología Hispánica y Profesor Titular de Universidad, lleva desde pequeño tocando la guitarra. Recientemente su carrera ha dado un salto de calidad y repercusión gracias a la edición de su primer CD como compositor, “A contra-tiempo” y, ahora, merced a su inclusión en la programación de la Bienal de 2010.

            Su apuesta se ha basado en el CD citado, que ya obtuvo el respaldo de maestros de la crítica como Velázquez Gaztelu y elogios de numerosos medios por su concepto “siglo XXI” del Flamenco, entendido como una red de intertextualidades donde, sin  perder el norte flamenco, caben influencias de otras músicas e incluso de otras artes.

            Aunque el espectáculo se programó a las once de la noche y no se logró un lleno de público en el teatro Alameda, y a pesar de algunos problemas graves de sonido que casi dieron al traste con la concentración de todos, así como de una duración excesiva, Paco Escobar y su grupo lograron sacar adelante un proyecto de calidad. Dotado de una sensibilidad exquisita, Paco, compositor e intérprete, nunca deja que la presencia de otros instrumentos  -viola de gamba, piano, bandoneón…- le coman el terreno que por derecho propio pertenece al Flamenco. No desvirtúa ni banaliza, sino que enriquece y profundiza. De ahí la calidad altísima, en sentimiento, composición y ejecución, de piezas como “Palabras”, dedicada a su mujer, Isabel, “Paisaje cromático”, ofrecido a su madre, Eduarda, cantaora, de un intimismo musical supremo, o las bulerías “Sabor a canela”.

Nos ofreció alguna composición nueva, como “Seguiriya de los metales”, original pero de una intencionada estridencia con los platillos que no nos convenció,  o “”Canción para Marina”, dedicado a su hija pequeña, una suite muy trabajada, una nana que, sin ser de la prestancia de las piezas citadas anteriormente, nos deja una agradable impresión.

            Terminó la larga noche con una rumba, “Momentos”, otro acierto pleno, ahora en la órbita de las versiones más rítmicas, un emblema de alegría y participación.

            Su grupo acompañante estuvo a la altura, logrando momentos intensos como los del duelo con el piano de Laura de los Ángeles, la granaína y la zambra cantada por Inma la Carbonera o la colaboración de Luis Caruana con la dulzura y delicadeza de su bandoneón.

Texto: José Cenizo Jiménez

Fotos: Bienal de flamenco. Luis Castilla

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Una Respuesta a Paco Escobar, a contratiempo

  1. Texto: José Miguel Hernández Jaramillo.
    A CONTRATIEMPO. PACO ESCOBAR
    En estas líneas trato de expresar algunas de las reflexiones que, como guitarrista, me produjo el concierto de Paco Escobar el pasado día 20 de Septiembre en el marco de la Bienal de Flamenco de Sevilla. Tras una época donde la creatividad en la guitarra flamenca está algo más descuidada en comparación con las últimas décadas, Paco Escobar nos hizo disfrutar a los amantes de la música flamenca de un concierto con una base palpable en la tradición guitarrística flamenca sobre la que emerge una propuesta expresiva según la creatividad y sensibilidad del autor, muy valiente en su planteamiento, sin concesiones ni estando condicionada por otros elementos que no sean los de la transmisión de su concepción de la guitarra flamenca.

    En la obra se despliegan una serie de propuestas compositivas de muy alto nivel, únicamente perceptibles en toda su dimensión por músicos, siendo en algunas ocasiones difíciles de entender por el aficionado al flamenco, pero no hay que olvidar que estamos en una Bienal de Flamenco, el escaparate al mundo de nuevas propuestas del flamenco como arte vivo en continuo cambio. Quizás en una peña flamenca o reunión de cabales, el discurso que Paco Escobar propondría, sería bien diferente, pero en un festival de este tipo hay que hacer lo que exactamente hizo, expresar su música tal cual.

    Además de mostrar una técnica prácticamente impecable durante todo el concierto, Paco Escobar actuó como un perfecto director de orquesta de todo su grupo, salvando con solvencia las dificultades tímbricas e instrumentales que conllevaba tan compleja propuesta. Únicamente algunos fallos de los ingenieros de sonido, que no estuvieron al nivel exigido, enturbiaron algo el resultado de una equilibrada propuesta instrumental.

    Me gustaría destacar las pinceladas ofrecidas sobre los nuevos caminos por los que Paco Escobar está discurriendo, representadas en los temas Canción para Marina y sobre todo Seguirilla de los Metales dónde una magistral lectura percusiva de Antonio Moreno complementa a la perfección la contemporaneidad de una obra que quizás con el tiempo aparezca en el “Hall of Fame” de la guitarra flamenca.

    José Miguel Hernández Jaramillo

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